Romance roto

Tu alma es plena dulzura,
fresca y espontánea eres,
te escapas por la mañana,
pues si no huyes, mueres.

Mirando esos ojos negros
como aceitunas morenas,
bien colocados en tu cara
como en el cielo, estrellas.

Pequeños ojos adormilados
que me miran sin mirarme,
que me lanzan con deseo
mil rayos para abrasarme.

Viajando por tus sueños
desde el mar a la montaña,
saltando cualquier frontera
y luchando en toda batalla.

Tu sonrisa dibuja la senda
para indicarme el camino,
con la alegría de tus labios,
con los besos de tu olvido.

Me ofreces largo destino
pero yo sigo perturbado,
donde tu amor es la luz
que ilumina este pecado.

Tu mística y cordura,
tu locura y templanza,
tu fulgurante pasión
que aviva la esperanza.

El gozo de nuestro amor
jamás podrá compararse,
ni con oro ni diamantes,
amor de puro romance.

Me disipo en tu aroma,
navego por tus sueños,
y perfilo tu bella silueta
con un pincel y un lienzo.

Quiero ser tu aurora,
un eco entre tus sueños,
dejarme ver en la noche
como tu plácido deseo.

Noche de amor y fantasía
plagada de paz y anhelo,
penetrante de armonía,
de fulgor y de consuelo.

Yo soy un planeta errante
perdido en el firmamento,
soy el eco y la amargura
en el abismo de los tiempos.

En el gran valle soy llanto,
en la gran montaña silencio,
y en este enorme océano
oscuridad y sufrimiento.

Soy la bella flor sin aroma
que flota en una mar brava,
rodeada de espuma salvaje
que me humedece y empapa.

Un áspero y negro grito
desquebraja la aurora,
un grito de fría muerte,
de angustias y de sombras.

Aroma a flor de tabaco
impresa en mi memoria,
son oxidados recuerdos
que impregnan esta historia.

Es un poeta apasionado
el que te escribe estos versos,
con pluma de pobre escribano
pero con un amor intenso.