Obsesión retrógrada

Se dice, que cada persona es un mundo, ella también lo es, pero uno muy pequeñito. Quedar con ella es esperarla siempre unas cinco horas de reloj más tarde de la hora en la que acordaste, y no cinco horas de lavadora, que son menos precisas y dan demasiadas vueltas. Es una chica que tiene la cabeza muy bien amueblada, estilo vintage. Actualmente, la decoración vintage está más de moda que nunca. Cada vez son más las personas interesadas en lograr que su cabeza tenga un aspecto más vintage, con más masa encefálica pero con menos neuronas. Siempre tiene los pies en el suelo, aunque su cabeza esté volando constantemente de un lado hacia otro. Es amiga de sus amigos, aunque no tenga ni un solo amigo de verdad, los que tiene son por interés, ya que está montada en el dólar, un tipo de caballo parecido al euro, pero con menos estilo equino.

No todo son críticas, evidentemente que no, también tengo elogios para ella, porque algunas facetas de su vida son admirables, porque a veces también está sembrada, como una coliflor en un jardín de cardos borriqueros, y es una chica muy guapa, mejorando lo pasado, presente y futuro. Es inteligente como un oso hormiguero, espabilada como un oso perezoso y siempre muy despierta como un oso de las cavernas.

Dicho esto, tengo que confesar una cosa, aún siendo como es, yo la amo profundamente y desearía pasar el resto de mi vida junto a ella, pero para ello primero he de enamorarla, y creedme, no es nada fácil enamorarla. Aunque dicen que quien la sigue la consigue, no sé bien quien inventaría este estúpido consejo, supongo que algún frustrado enamorado, porque aunque alguien se empeñe en darle otro sentido, es bastante evidente su auténtico significado y a lo que se refiere. Lo único que puedo conseguir siguiendo menudo consejo, es una obsesión compulsiva, con una posterior denuncia por acoso y una inevitable orden de alejamiento. ¡Vaya plan!

Amarla, es algo que define en parte la persona que yo soy. Ella nunca me amará, pero jamás podrá salir de mi mente. Su graciosa figura me hace sentir emociones fuertes. Su presencia influye increíblemente en mi vida y gracias a ella mi existencia es soportable, porque ella me hace reír, me cabrea y me hace ser diferente a los demás. Cuando la amas, ya no puedes pensar en nada más, solo en ella. Podría decirle vaya usted con dios, con los orcos y con el diablo, y mañana será otro día, porque hoy es un día diferente al que podría ser mañana, también con su dios, orcos y diablo, está bastante claro. Pero no puedo despedirme de ella, ni de su pequeño mundo lleno de locuras y entuertos, porque yo y ella, somos uno, porque sus imperfecciones junto a las mías, son perfecciones únicas.

Para amarla es imprescindible estar enamorado de todas sus imperfecciones, y yo lo estoy. Tengo un sentimiento intenso que parte de mi propia insuficiencia, y por lo tanto busco ese encuentro y unión con ella, ese otro ser insuficiente que me atrae de una manera salvaje. Un sentimiento de afecto, inclinación y entrega acompañado de un ansiado deseo sexual. Para amar es imprescindible estar enamorado, para estar enamorado es necesario sentirlo, para sentirlo hay que vivirlo y para vivirlo hay que conocerla a ella. Es un proceso inexplicable, incomprensible e ilógico, y más con ella.

Ella me absorbe, al igual que la oscuridad absorbe la luz del atardecer, me exprime como el calor a un limón en mitad del desierto, me acorrala como el policía a un delincuente. Pero únicamente soy yo quien comete el delito de querer, de querer amarla, de querer tenerla, aunque ella no esté por la labor, porque no sabe querer ni quiere querer a nadie. Los sentimientos que tengo por ella se me escapan, como se escapa el agua entre las manos, huyendo hasta dejar mi cerebro en blanco, sin  nada, salvo ella. Mi confianza se pierde en el laberinto de sus dudas y de su locura, y sin embargo, la quiero hasta el punto de estar ciego, ciego de no ver este amor que me está robando el alma y la cordura.