Influencers

Cuando le preguntas a tu hijo que quiere ser de mayor y te dice influencer sabes que tiene un gravísimo problema de identidad. Tu hijo quiere ganarse la vida haciendo el gilipollas delante de una cámara de móvil. Los jóvenes de ahora ya no quieren ser médicos, ni astronautas como antiguamente, ahora quieren ser youtubers.

Cada vez que intento explorar el mundo de las redes, caigo en un mundo absurdo y sin sentido, que me hace pensar y temer por el futuro de esta sociedad.

Nos encontramos en la era del conocimiento. Ahora somos más listos que nunca y por eso nos reímos de todo y olvidamos la historia de este mundo. Utilizamos la tecnología para crear nuestro propio mundo, metidos en una cápsula llena de estupideces humanas. Internet es la mejor herramienta para la difusión comunicativa de la sociedad, pero desgraciadamente esta sociedad está plagada de ridículas inconsistencias. La red es un medio muy eficaz de difusión de cultura, conocimiento y pensamiento, pero también es un medio dañino, tóxico y malvado puesto en manos de descerebrados. Falacias, infundios y tergiversaciones siempre al servicio de las manipulaciones favorables a un erróneo sistema global construido sobre la desigualdad más absoluta. Hoy en día no hace falta ni una mínima elaboración para la mentira, todo se cree y se da por cierto, casi nadie duda de lo visto o escuchado en las redes. Cualquier mentira es tomada como verdadera haciendo saltar la chispa que nos lleva a la locura. La hipocresía en su más pura esencia se adueña de las mentes de esta hipnotizada sociedad, perezosa e incapaz de pensar por sí misma. Esta carencia de pensamiento propio y espíritu crítico, que cada vez es más acuciante y profusa, se ve propiciada por las nuevas figuras mediáticas idolatradas por millones de personas, estrellas de las redes denominados influencers. Ya sólo el término es un insulto a la inteligencia, personas que influenciarán las ideas de la mayoría de la gente, convirtiéndolos en manada dirigible.

Youtubers, instagramers o tuitstars, cosechadores de basura y gilipolleces. Personajes que se dedican a hacer el imbécil delante de una cámara o a crear tendencias absurdas. Una red preñada de borreguismo y vacío mental, que tiene un enorme éxito entre la gran mayoría de esta vana sociedad. Internet se ha convertido en la perfecta arma de manipulación y dominación masiva. La red, a través de youtubers, influencers, tuitstars y demás engendros, se ha erigido como la arquitecta de los nuevos tiempos, en la escultora de las nuevas sociedades de las que ya ha nacido un nuevo ser humano, más vulgar, más manipulable y más ajeno a la realidad que nunca. Jóvenes idiotizados, enganchados a videojuegos mediocres y con el cerebro lavado por miles de bulos inverosímiles.

Todo ello es el resultado de una infalible labor de vaciado mental, del abandono del espíritu crítico por parte de esta nueva sociedad ante la manipulación. Una nueva civilización en estado de letargo y entregada a pueriles héroes digitales, manipulada por las grandes mentiras mediáticas e incapacitada para decidir y actuar.

Esta nueva sociedad nos depara un futuro demasiado débil y propenso a ser dirigido y manipulado por cualquier tipo de dictadura.

Quiero apaciguar mis comentarios diciendo que, afortunadamente, todavía queda un resquicio de lógica y buen hacer dentro del mundo de las redes, simplemente hay que saber discernir entre basura y cultura.

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