El silencio de la espera

Mi pasado ha huido del futuro
esperando la ausencia del presente,
por tanto callaré,
pues más bello es el silencio de la espera
que el engaño de tu rostro indiferente.

No me culpes por buscar entre mis sueños
las palabras pronunciadas dulcemente,
dejaré de buscar, 
pues más dulce es la mirada de tus ojos
que los versos de este amor tan envolvente.

Te perdono y bien acepto la indiferencia
porque no aceptar es fuerza de cobardes,
no me revelaré,
pues no quiero ojos de fiel perro ciego
ni consejos amistosos de una tarde.

Prefiero buscar mi fe en otro mundo,
pero nunca ahogarme en un santuario,
por siempre caminaré,
entre caminos y senderos de sabiduría,
con mi sufrimiento hasta un calvario.

No quiero que me digas que he de hacer,
pues ya he decidido cuál será mi destino,
morir de amor,
vagar por un árido y doloroso infinito,
por un desierto, como buen beduino.