Guía espiritual

En este mundo existieron infinidad de guías espirituales. Cada vez que uno moría nacía inmediatamente otro que predicaba siempre lo mismo que su antecesor y era recibido de acuerdo con las ideas imperantes en el momento de su llegada. Adoptaba diferentes formas, pudiendo adquirir cualquier nombre y pudiendo pertenecer a cualquier raza, país e incluso religión. En todas las épocas llegaron a ser abanderados en guerras y batallas plagadas de violencia, considerando esto una bienaventuranza, porque abreviaban el término de su misión y partían seguros del valor de su sacrificio. Por el contrario, les entristecían los tiempos de comprensión, en los que no sucedía nada y transcurrían ignorados. Preferían el repudio decidido a la aceptación pasiva, y el patíbulo o el fusilamiento al psiquiatra o el púlpito. Guías espirituales que temían morir demasiado viejos, sin poder predicar y adoctrinar a quienes ni lo deseaban ni lo merecían, abrumados porque sabían que otros como ellos esperaban la oportunidad, el instante de su muerte para darse a conocer al mundo como el nuevo guía espiritual.

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