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Cuaderno de Bitácora

La búsqueda

Revolución silenciosa

    El peso de las decisiones tomadas, ahogan con pesar mi alma. El agua salada moja el deseo etéreo e imperceptible en mi mente. Mi vista se pierde en el horizonte y busca un pasado inalcanzable. Tu pasado mojado, olvidado, perdido entre nieblas y espejismos. Una música llena este vacío resonando en mis oídos, repitiendo una y otra vez estas notas negras, malditas y tristes. El eco chirriante de unos acordes sin sentido llenos de terror. Silbidos de soledad que intentan cabalgar entre las olas del mar, que me atraen y me arrastran hacia el infinito. Cierro los ojos para buscarte y te veo con los brazos abiertos. Siento tus labios húmedos apoderándose de mi boca, en una oscuridad que invade todo mi ser y que me impide llegar hasta tu luz.

    No pude llegar a encontrarte, no logro descubrir esa sonrisa que me embelesa con dulzura, que me atrapa y me hipnotiza. No consigo hallar esa ternura colmada de delicadas caricias que me atrapan y me adulan. Ni siquiera, en todos los días que anduve por los senderos de una vida de soledad, allí donde estuve. No pude llegar a encontrarte, sin amor, sin apego, sin nada, no pude llegar a encontrarte, ni jamás, ni ahora, ni nunca.