Inicio

Cuaderno de Bitácora

Pandemia

Revolución silenciosa

    En estos días de silencio, puedo respirar un libro, oír música en los pájaros, ver el lenguaje del viento. Puedo pensar en la vida como jamás pude hacerlo y volver a soñar despierto. En estos días de silencio, donde vive el estrés confinado y escondido en un rincón, encadenado y desierto. En estos días de silencio, donde regresa el humano, escondido en aquel vacío de consumismo incierto, y donde cualquier egoísmo convertido en altruismo desaparece en el tiempo. Imagino un mundo que puede ser un mañana más humano que el nuestro.

    El ruido se hizo silencio, el silencio distorsionó el sentido del tiempo y el tiempo nos trajo pesadillas. Una transmutación en la quietud que allanó las curvas de la rutina diaria, donde cualquier imagen real evolucionó y se convirtió en una historia imposible. El silencio detrás de una máscara nos enseñó a mirar a la gente de otra manera, volvimos a aprender a saludar, tuvimos que negar un beso y un abrazo y la libertad se volvió doctrina. El agresivo se convirtió en malvado, el pasivo se convirtió en un vago y el activo estalló debido a un estrés pronunciado. Consiguieron enjaular nuestras neuronas en una caja hermética impregnada de miedo y desde la cual no conseguimos ver más allá de donde ellos nos permiten ver. En una doctrina donde solamente rige la distancia, el control social, la obediencia y el silencio. Pautas para una terapia intensiva.